Nacemos, vivimos y después morimos. Este es el ciclo de la vida, y como tal, pensamos que si algo de esto modificara, es porque el mundo se ha extinguido. Por tanto, es normal que se tema al cambio, nos parece que todo tiene que seguir un ritmo lógico, continuo, apaciguado… de esta manera, nos sentimos tranquilos, seguros, como si todo estuviera bajo nuestro control. Pero no nos damos cuenta de que ese ritmo lógico y la continuidad apaciguada, puede suponer el fin de nuestra carrera no solo profesional, sino también personal.

Estar dispuesto al cambio abre muchas puertas igual que no dejar de aprender te hace más culto e instruido. El cambio es una oportunidad que nos da la vida para esquivar el fin y alargarla en tiempo y en calidad. Afrontar el cambio siendo positivo y transmitiendo esas sensaciones a los que te rodean, puede ser el principio de TU cambio como persona pasando a ser referencia en esta sociedad.

En relación a nuestros peques, es importante que nos escuchen en casa hablando en positivo sin importar el cambio que acontezca. Así ellos se mostrarán flexibles de manera natural, haciendo que cualquier cambio en su vida lo vean como una oportunidad y no como un lastre que tienen que soportar. La vida es bella según la mires y no merece la pena perder un minuto buscando en el cambio la parte negativa. Además, puede que no la tenga.